Al final llegamos sin ningún problema, solo tuvimos que quitarle algo de nieve al coche para poder salir. Como ha sido la primera vez que nos pasa esto, nos ha cogido sin los instrumentos que se utilizan para despejar el coche de nieve/hielo. Después de preguntar y ver a la gente en la calle sabemos que se utilizan unas espátulas grandes para quitar el hielo de las lunas, y unos cepillos de mano para quitar la nieve. Pero por novatos nos tocó hacerlo sin nada de esto (no recomendable si se desean conservar ambas manos).
Tardamos en llegar al castillo unos 20 min. por carretera. A pesar de lo que pensábamos, no tuvimos problemas con el hielo, las carreteras estaban limpias.
Rondamos los 0ºC, pero al llegar al castillo la sensación térmica era mucho menor, ya que no hay edificios que te cubran de la brisa. Tampoco acompañó el tiempo durante el día, se cerró el cielo nada más llegar, y nos fuimos de allí sin ver el sol, pero el paseo mereció la pena.
El castillo cubierto de nieve estaba precioso, igual que el lago y sus alrededores. Entramos a ver una pequeña exposición de entrada gratuita, pero no entramos a las habitaciones del castillo porque era algo caro (supongo que volveremos más adelante). Así que salimos a ver el jardín y la arbolada que había detrás del mismo. Al final terminamos dentro de una reserva natural nevada (preciosa), paseando por los senderos que apenas eran visibles y llegamos a un lago con un mirador de madera, cubierto, y una tablita ilustrada con las clases de pájaros que habían en la zona (como se lo curran estos alemanes). La verdad es que la situación era encantadora, porque no había nadie paseando por allí, solo nos cruzamos con dos parejas al principio, pero el resto del paseo lo hicimos solos. Silencio absoluto, una capa blanca de 20cm cubriendo todo el bosque y pequeños copos de nieve cayendo sobre nuestras cabezas.
Ruben.
Tardamos en llegar al castillo unos 20 min. por carretera. A pesar de lo que pensábamos, no tuvimos problemas con el hielo, las carreteras estaban limpias.
Rondamos los 0ºC, pero al llegar al castillo la sensación térmica era mucho menor, ya que no hay edificios que te cubran de la brisa. Tampoco acompañó el tiempo durante el día, se cerró el cielo nada más llegar, y nos fuimos de allí sin ver el sol, pero el paseo mereció la pena.
El castillo cubierto de nieve estaba precioso, igual que el lago y sus alrededores. Entramos a ver una pequeña exposición de entrada gratuita, pero no entramos a las habitaciones del castillo porque era algo caro (supongo que volveremos más adelante). Así que salimos a ver el jardín y la arbolada que había detrás del mismo. Al final terminamos dentro de una reserva natural nevada (preciosa), paseando por los senderos que apenas eran visibles y llegamos a un lago con un mirador de madera, cubierto, y una tablita ilustrada con las clases de pájaros que habían en la zona (como se lo curran estos alemanes). La verdad es que la situación era encantadora, porque no había nadie paseando por allí, solo nos cruzamos con dos parejas al principio, pero el resto del paseo lo hicimos solos. Silencio absoluto, una capa blanca de 20cm cubriendo todo el bosque y pequeños copos de nieve cayendo sobre nuestras cabezas.
Ruben.
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